Si prestas atención, todos exponemos nuestros valores continuamente.

Te fijas la hora, llegaste justo a tiempo. Pasan 5 minutos, “ah ya va a llegar”. 15 minutos, te fijas el celular y no te escribió ningún mensaje. 22 minutos, aparece con aire relajado y te pregunta ""¿llegaste hace mucho?”

Quizá fue algo excepcional, cosa de una vez. Pero si la situación se repite múltiples veces, claramente esa persona no valora la puntualidad.

Tus valores determinan cómo interactúas con tu entorno.

En el trabajo, algunos se comprometen tanto que ignoran otras áreas de su vida, mientras que otros valoran el equilibrio con la vida personal, también están los que no lo valoran y abusan de la ley del mínimo esfuerzo.

Y así, con cada actitud y comportamiento presentamos nuestros valores.

Imagina a alguien que suele hablar de sus pertenencias y de sus últimas compras. Él o ella valora el éxito material, pero eso no significa que sea una persona superficial. Valorar lo material no es incompatible con otros valores más importantes, como por ejemplo la honestidad.

Los valores fundamentales están en el núcleo de nuestro sistema de valores. De la puntualidad deriva del respeto, del compromiso laboral deriva la responsabilidad, y algunos valores, como el éxito material, pueden o no indicar la ética o la inmoralidad de la persona.

¿Por qué definir tus valores fundamentales?

La paz mental llega cuando tu vida está en armonía con los verdaderos principios y valores y de ninguna otra manera. — Stephen Covey “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”  

Definir tus valores fundamentales es establecer tu núcleo, fortaleces tu carácter y afinas tu identidad, no importa la edad que tengas.

Obtienes claridad y dirección, al ser consciente de las cosas que más te importan construyes una brújula interna que te guía hacia lo que quieres.

Tener los valores claros te facilita tomar decisiones, conectas con tu voz intuitiva, esa ""corazonada” que viene desde lo más profundo de ti.

Un sistema de valores sólido incrementa tu sentido de resiliencia en situaciones difíciles, son los pilares básicos que te estabilizan, te recuerdan quién eres y cuál es tu voluntad.

Por si esto fuera poco, también te ayuda a mejorar tus relaciones interpersonales al reconocer y comunicar tus necesidades y poner límites.

¿Cómo se forman los valores?

Absorbemos los valores desde que somos pequeños a partir de una variedad de fuentes:

  1. tus padres u otros cuidadores
  2. tus hermanos y familiares cercanos
  3. profesores y otras figuras de autoridad
  4. amigos
  5. comunidad
  6. religión o espiritualidad
  7. expectativas sociales y culturales (!)

Esto es lo más natural, crecemos en entornos y círculos que nos recompensan o castigan en base al sistema de valores que existía previamente.

El lado positivo es que de alguna u otra manera encajamos y esto nos da un sentido de pertenencia.

Esto puede ser negativo si comprometes tus verdaderos intereses con algo en lo que estás en desacuerdo. Cuando te riges a la “normalidad” impuesta, es posible que adquieras creencias limitadoras, que repitas patrones perjudiciales o que des continuidad a estereotipos negativos.

Es posible que hayas adquirido valores o anti-valores que no son parte de tu individualidad. La buena noticia es que nada de esto está escrito en piedra.

¿Los valores son fijos?

No. A la lista de fuentes de valores podemos añadir un elemento más: “experiencias de vida”.

Te estresas tanto en la universidad o en el trabajo que te enfermas y por fin aprendes a valorar tu salud mental y física. El amor propio y el autocuidado.

Conoces un amigo que te muestra el poder de la responsabilidad, te das cuenta que renegar, quejarte y victimizarte no te sirve de nada en absoluto.

Ingresas en el mundo de la tecnología y aprendes a ser autodidacta. Aprendes a aprender por tu cuenta, lo transformas un hábito y eventualmente lo extiendes a diferentes áreas de tu vida.

Lees una biografía que te inspira profundamente. Desde entonces sabes que si te la crees, es posible ser y hacer lo que te propones, es posible estar en paz, es posible ser libre.

A medida que vives, creces, te relaciones y maduras, atraviesas experiencias significativas únicas. A partir de estas vivencias, con un toque de reflexión y acción, es inevitablemente fortalecer, transformar y/o descartar elementos de tu portafolio de valores.

A mi parecer, definir y re-definir valores conscientemente es una responsabilidad universal. Afortunadamente hay una forma práctica para hacerlo.

¿Cómo (re)descubrir tus valores?

Reflexión

     Piensa en hitos significativos en tu vida y dedícate a responder sinceramente preguntas profundas: ¿Qué es lo que realmente me importa?, ¿Qué me llena de satisfacción y plenitud?, ¿Cuáles son mis fortalezas y debilidades?, ¿Cómo quiero que me recuerden cuando muera?     

Identifica y Prioriza

     Una vez hayas conectado con esos momentos importantes, un conjunto de valores emergerán claramente. Anótalos todos pero identifica los fundamentales. El número varía para cada quién pero recuerda que son fundamentales, sugiero un máximo de 10.      Para servirte de referencia, dejé una lista de valores al final del artículo.      Una vez los tengas, mantenlos visibles y donde sea fácil priorizar y extender. Sugiero usar Post-Its, o mejor aún, una servicio en línea para tomar notas, yo uso Notion.      

Alinea tu comportamiento

     De absolutamente nada sirve si dejas esto en el mundo de los pensamientos y las ideas. Si realmente valoras el respeto y la asertividad, controlas tus reacciones y tus palabras. Si valoras la empatía, practicas la escucha activa. Si valoras la proactividad, acostumbras dar el primer paso.      Si en algún momento fallas algún valor, no seas duro contigo mismo, somos humanos y a veces la c*gamos, sé paciente y aprende de tus errores.     

Revisa y Adapta

     Ejercita la revisión de tus valores periódicamente. Puedes re-priorizar, transformar o expandir tu sistema a medida que cambias tus creencias y visión.      Si estás en plan de reconstucción, da pasos pequeños y ten paciencia, no quieres perder tus cimientos y hundirte en arenas movedizas, lo digo por experiencia.     

Para finalizar

Todos exponemos nuestros valores a través del comportamiento. El sistema de valores es el núcleo de cada persona. Te conviene definirlo explícitamente para estar alineado con tu esencia, conocerte más profundamente, mejorar la toma de decisiones y tus relaciones interpersonales.

Si bien al crecer adoptamos valores de nuestro entorno, siempre eres libre de re-ajustarte de poco a poco y así descubrir lo que más te importa, quién quieres ser y qué quieres hacer en tu vida. 

Happy Learning…

Lista de Valores

Recopilé esta lista de 116 valores a partir de estas fuentes (1), (2). Definitivamente no es una lista exhaustiva pero es un buen comienzo, espero que te sirva.

  1. Adaptabilidad
  2. Alegría
  3. Altruismo
  4. Ambición
  5. Amistad
  6. Amor
  7. Amor Propio
  8. Apertura
  9. Aprecio
  10. Aprendizaje Continuo
  11. Autenticidad
  12. Artesanía 
  13. Asertividad
  14. Asunción de riesgos
  15. Atención
  16. Atención plena (Mindfulness)
  17. Audacia
  18. Autosuficiencia
  19. Aventura
  20. Calidez
  21. Calma
  22. Cariño
  23. Coherencia
  24. Compartir
  25. Comprensión
  26. Compromiso
  27. Comunidad
  28. Conciencia
  29. Confianza
  30. Contribución
  31. Coraje
  32. Creatividad
  33. Crecimiento
  34. Credibilidad
  35. Colaboración
  36. Competitividad
  37. Curiosidad
  38. Decisión
  39. Determinación
  40. Disciplina
  41. Disfrute
  42. Diversidad
  43. Diversión
  44. Dignidad
  45. Dominancia
  46. Dureza
  47. Empatía
  48. Equidad
  49. Escucha
  50. Espiritualidad
  51. Espontaneidad
  52. Estabilidad
  53. Excelencia
  54. Familia
  55. Felicidad
  56. Fiabilidad
  57. Fidelidad
  58. Flexibilidad
  59. Franqueza
  60. Frugalidad
  61. Fuerza
  62. Generosidad
  63. Grandeza
  64. Gratitud
  65. Honestidad
  66. Humildad
  67. Independencia
  68. Ingenio
  69. Innovación
  70. Integridad
  71. Inteligencia
  72. Intrepidez
  73. Lealtad
  74. Libertad
  75. Liderazgo
  76. Longevidad
  77. Mejora Continua
  78. Nobleza
  79. Optimismo
  80. Originalidad
  81. Paciencia
  82. Pasión
  83. Perfección
  84. Persistencia
  85. Placer
  86. Pragmatismo
  87. Proactividad
  88. Productividad
  89. Prosperidad
  90. Realización
  91. Reflexividad
  92. Relajación
  93. Resiliencia
  94. Respeto
  95. Responsabilidad
  96. Rigidez
  97. Salud
  98. Sencillez
  99. Sensibilidad
  100. Silencio
  101. Simpatía
  102. Simplicidad
  103. Singularidad
  104. Soledad
  105. Serenidad
  106. Sostenibilidad
  107. Tolerancia
  108. Tranquilidad
  109. Transparencia
  110. Utilidad
  111. Valor
  112. Valentía
  113. Veracidad
  114. Victoria
  115. Vitalidad
  116. Voluntad